Nuestra historia - RUHM

Historia de la revista

En los primeros meses de 2012, Félix Gil Feito puso en marcha un proyecto que venía madurando desde hacía tiempo y que debía cubrir un importante vacío historiográfico en el mundo hispanoparlante. Así nació la Revista Universitaria de Historia Militar (RUHM), la primera de toda España y Latinoamérica que mostraba una clara vocación por abordar los estudios de la guerra desde perspectivas avanzadas y partiendo de los estándares científicos más exigentes. En este sentido, no es casual que en la última década hayan surgido otras iniciativas sumamente importantes de tipo académico o divulgativo. Por eso mismo, sería injusto decir que el padre de la idea estuvo solo: diferentes investigadores de renombre, todos ellos referentes en el ámbito de la historia militar, avalaron el proyecto y tomaron parte en sus inicios. Conviene destacar el aval, la experiencia y los valiosos consejos de dos personas conscientes del potencial renovador de este campo: los profesores Xosé Manoel Núñez Seixas y Fernando Puell de la Villa. Cada uno a su modo, ambos han sido pioneros y referentes de lo que a día de hoy es una corriente y una escuela historiográfica que une las dos orillas del Atlántico iberoamericano, y que en buena medida es una realidad gracias al trabajo desplegado desde de la RUHM en esta primera década de vida.

Así pues, en marzo de 2012 se publicó la primera convocatoria para la recepción de artículos, y a principios de junio de ese mismo año salía a la luz el primer número de la RUHM. Este integraba trabajos desde diferentes ópticas, con arcos temporales y temáticos variados, pues tal ha sido desde el principio el espíritu que ha animado este proyecto: crear un espacio de encuentro para colegas dedicados parcial o plenamente a aspectos relacionados con los estudios de la guerra, desde diferentes épocas y disciplinas, a la par que se promovían los intercambios dentro de un campo necesariamente amplio y transversal. En este sentido, hay dos convicciones básicas que nos mueven hasta el presente: por un lado la importancia fundamental e indudable de la guerra en el devenir de las sociedades humanasdesde su misma aparición, lo cual por sí solo justificaría una revista específica centrada en las complejidades y entresijos de lo militar y lo bélico; por otro lado, la tremenda vitalidad y pujanza de los debates y la producción académica internacional relacionadas con los estudios de los conflictos armados y el mundo militar. En tanto que jóvenes investigadores conectados con la realidad global, aspirábamos a transmitir todo esto en nuestros espacios más habituales de sociabilidad académica, en nuestras aulas o en nuestras propias investigaciones, a la par que creábamos un espacio de encuentro para conectar, recoger y sistematizar todo lo bueno que ya se venía haciendo desde hacía años en el mundo hispanohablante.

Esta es una publicación que desde su inicio ha tenido un compromiso firme con la realidad de nuestro tiempo. En este sentido, nunca hemos renunciado a una mirada en clave local, regional o nacional, clave a la hora de situar los estudios en humanidades y ciencias sociales, pero tampoco a la de un mundo investigador ya mundializado, que apunta a enfoques cada vez más comparados, transnacionales y globales. Al fin y al cabo, tal ha sido el ámbito de actuación del ser humano, y por tanto también el escenario de la historia: local pero interconectado de múltiples formas a nivel global. Por eso mismo, esta revista se nutre de su vocación y su naturaleza plenamente transatlántica, que se manifiesta en la participación activa de colegas de diferentes escuelas y tradiciones del mundo académico hispanoamericano y europeo, muchos de los cuales trabajan o han trabajado en centros de investigación de todo el mundo; de ahí también que al intento de importar algunos de los principales debates académicos internacionales se sume el deseo de enriquecerlos desde nuestras propias coordenadas y casos de estudio, que tienen mucho que decir en la arena académica internacional y en la producción colectiva de un conocimiento crítico, útil y complejo de los enfrentamientos armados y el mundo militar. El camino hasta aquí no ha sido fácil, pero a día de hoy el proyecto se encuentra plenamente consolidado, instalado en diferentes tradiciones y espacios historiográficos y siempre a la búsqueda nuevos horizontes.

Ya con el tren en marcha, a principios de 2014 se sumaron al núcleo duro del proyecto Miguel Alonso Ibarra y David Alegre Lorenz, aportando el entusiasmo y la juventud de dos historiadores llenos de ideas, y trabajando como coeditores de la revista desde 2015 hasta la actualidad. En aquellos años se dio un impulso definitivo a la internacionalización del proyecto, con la aparición regular de monográficos sobre temas de referencia en los debates e incluyendo casi siempre artículos en inglés o portugués, las otras dos lenguas vehiculares de la RUHM dentro del esfuerzo por promover las relaciones con nuestras realidades académicas y culturales más cercanas. Igualmente se potenciaron nuevas secciones, como la dedicada a la traducción de trabajos de impacto en los campos que nos ocupan. La idea era contribuir activamente a las transferencias de conocimiento, al mismo tiempo que poníamos a disposición del público lector aportes metodológicos e interpretativos sobresalientes que hubieran aparecido originalmente en lenguas extranjeras. También se fueron definiendo de forma más clara secciones presentes desde el principio, como la dedicada a las reseñas, que consideramos un espacio vivo, de primera importancia para captar, analizar y dar a conocer los últimos intereses y avances historiográficos en el ámbito de la historia social y cultural de la guerra y las instituciones armadas.

Una de las empresas más ambiciosas y complejas en las que nos hemos embarcado en este último lustro ha sido el intento por hacernos con un espacio propio y permanente en los estudios de la guerra desde la Antigüedad, la Edad Media y la Edad Moderna. A día de hoy, atendiendo a la variedad y calidad de nuestros contenidos, podemos decir que lo hemos conseguido, pues número tras número reunimos a colegas trabajando en diferentes campos y periodos, a la par que intentamos concienciar al mundo académico de la necesidad de romper con la compartimentación y la hiperespecialización del conocimiento. Esto ha redundado en beneficio del público lector, de los autores y autoras, del equipo de la revista y de la propia RUHM, como ya se ha puesto de manifiesto en varias ocasiones. Entre este año y el que viene, décimo aniversario de la RUHM, se pondrá de manifiesto la solidez y continuidad del proyecto con nuevos monográficos de Moderna, Antigua y Medieval, que además vendrán seguidos por iniciativas que agruparán a especialistas de diferentes épocas en torno a una misma problemática. En cualquier caso, el espíritu no varía, aunque la pluralidad de las voces que resuenan en la RUHM no ha hecho sino hacerla más valiosa y acercarla a sus objetivos esenciales. Y es que son muchas las personas que han dejado una impronta duradera en el proyecto, sin cuyos esfuerzos sería imposible entenderlo en su dimensión actual. En lo referente al ámbito de Antigua solo tenemos palabras de agradecimiento para Isaías Arrayás o Carlos Heredia, que están con nosotros desde 2015; en lo que respecta a Medieval Mario Lafuente ha sido nuestros ojos y nuestra guía; un año más tarde, para Moderna, siempre hemos encontrado un apoyo constante en Antonio José Rodríguez Hernández; tampoco podemos olvidar el papel central de Daniel Aquillué como asesor del equipo en todas las cuestiones referidas al siglo XIX español, a menudo olvidado por el contemporaneísmo español. Finalmente, en esta relación ocupa un lugar destacable Francisco J. Leira Castiñeira,coeditor durante casi cuatro años, desde principios de 2016 hasta mediados de 2019, a quien siempre agradeceremos su compromiso con la RUHM hasta que decidimos separar nuestros caminos.

Sin duda alguna, el mundo académico argentino es aquel donde se ha hecho más evidente el crecimiento y la proyección de la RUHM, con una presencia continuada de valiosos trabajos debidos a colegas radicados en universidades y centros de investigación de dicho país. Aquí ha sido clave contar con dos referentes internacionales como son Alejandro Rabinovich y Germán Soprano, que en 2015 se incorporaron al equipo. La prueba más evidente del trabajo que hemos desarrollado juntos la encontramos en algunos de los monográficos de los últimos dos años, que reúnen a compañeros y compañeras con centros de adscripción radicados en puntos tan distantes del globo como Colombia, México, Reino Unido, Holanda o Italia. Las nuevas incorporaciones que se han sumado al equipo en este 2020, como las de María Inés Tato, Esteban Pontoriero o Patricia Bou Pérez, nos permiten pensar que la RUHM se mantendrá como un punto de encuentro a nivel transoceánico y entre expertos y expertas de diferentes épocas. Así pues, solo nos queda dar las gracias a los y las colegas que desde Latinoamérica, España y Portugal han depositado su confianza en nosotros, y recordar que esta siempre aspirara a ser la casa común de todos y todas aquellas que se dediquen de uno u otro modo a los estudios de la guerra, la violencia o el mundo de las instituciones armadas y el orden público.

El carácter profesional y científico de la publicación nunca ha querido ser un impedimento para acercarnos a un público lo más amplio posible, conscientes del amplio interés que suscita todo lo que tenga que ver con nuestros temas de estudio, de ahí que este sea un proyecto que abraza el libre acceso al conocimiento. En este sentido, desde hace tres años nos hemos volcado a fondo en la la difusión de nuestros contenidos a través de nuestras redes sociales, especialmente en Twitter, donde nos esforzamos día a día por captar nuevo talento, por interactuar con otros colegas e iniciativas y, sobre todo, por dar a conocer nuestro trabajo. Creemos firmemente en la necesidad de aportar visiones más complejas y responsables en torno a realidades cruciales y disputadas como son las de la guerra y el mundo de las instituciones armadas en general, por eso no podamos obviar esta dimensión central de nuestro quehacer como docentes, investigadores y divulgadores. Por tanto, los miembros del equipo de la RUHM siempre estarán dispuestos a colaborar con todas las iniciativas dirigidas a hacer público el conocimiento de la historia.

Hay cosas de nuestra particular trayectoria como proyecto que no podemos ni queremos cambiar: nada habría sido posible sin las autoras y autores que han depositado su confianza en la RUHM durante estos años, que son los que han sometido sus trabajos a evaluación y los han dado a conocer en nuestras páginas. Conscientes de que se trata de un proceso sensible y complejo, siempre hemos intentado sacarlo adelante con un trato lo más familiar, pormenorizado y horizontal posible, evitando la frialdad y la distancia habitual en este tipo de espacios académicos. El resultado final, tal y como se puede comprobar en los diecisiete números que alberga nuestra web a día de hoy, es solo la punta del iceberg del duro trabajo de los propios autores y autoras, pero también, y esto es un punto clave, de los revisores y revisoras que colaboran de forma desinteresada con la RUHM año tras año. Son muchos los trabajos que se quedan por el camino; otros llegan a la meta final tras dos o tres rondas de evaluación completas, casi siempre en todos casos tras reforzar y enriquecer los artículos con las valoraciones críticas del equipo y los evaluadores y evaluadoras externas. Tanto el volumen de trabajo actual, cada vez mayor y más constante por la cantidad de trabajos en cola, como el deseo de ir más lejos nos invitan a pensar que el camino a seguir es el compromiso con los trabajos de calidad y con una línea editorial que promueva solo las perspectivas más avanzadas, lo cual redundará en unos criterios más exigentes y exhaustivos para únicamente admitir y llevar a evaluación aquellos originales que supongan aportes netos y evidentes a los debates.

Estas serán las reflexiones que acompañarán la llegada de la RUHM a su décimo año de vida en 2021, cuando publiquemos nuestro número 20. En todo lo que esté por venir será decisivo el papel de Alfonso Iglesias Amorín, que a principios de este 2020 se unió al equipo en calidad de coeditor, si bien es cierto que ya llevaba mucho tiempo trabajando de uno u otro modo con nosotros; en definitiva, todo un seguro de vida para la continuidad de un proyecto inviable sin una buena sintonía y una amistad sincera entre los miembros del equipo. Esa fue una de las principales enseñanzas y contribuciones que nos legó su fundador y nuestro amigo, Félix Gil Feito, que a pesar de abandonar el proyecto a mediados de 2017 nunca ha dejado de mantenerse en contacto con nosotros. A día de hoy trabaja por el mundo de la cultura y el conocimiento desde otros espacios, concretamente como editor de la línea de historia en La Esfera de los Libros. No obstante, nuestras trayectorias e iniciativas nunca han dejado de cruzarse hasta hoy alumbrando nuevos y estimulantes proyectos, una prueba irrefutable de que la RUHM produce resultados valiosos y duraderos. Aún con todo, como alguna vez hemos hablado, ninguno de nosotros podíamos imaginar hace apenas seis o siete años que llegaríamos tan lejos, por mucho que todo lo que hemos conseguido sea fruto de nuestro esfuerzo titánico, nuestra sed de conocimiento y nuestra apuesta por la transparencia y la honestidad intelectual a ultranza. La segunda década de la RUHM y su continuidad a medio plazo pasarán por mantenernos leales a los valores que nos han permitido ser cada vez mejores.

 

En Teruel, a 14 de marzo de 2020